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Bidart explicó las distintas etapas de los puertos a nivel planetaria, partiendo por los puertos de primera (que eran los que existían alrededor de 1945, limitándose a ser una interfase tierra-mar) y segunda generación (años sesenta, cuando pasan a ser centros de transporte y distribución) hasta llegar a los actuales puertos de quinta generación, en los cuales se presentan elementos como logística colaborativa, e-logistics, networks, aprendizaje colaborativo, e-ports y se entiende la comunidad portuaria como una ventaja competitiva, concluyendo que Valparaíso aún sigue siendo un puerto de entre primera y segunda generación, vale decir, con un atraso de más de medio siglo.
Más adelante el profesor Bidart mostró los resultados del estudio impacto económico que realizó en 2007 la Universidad de Valparaíso por encargo de la Empresa Portuaria de Valparaíso (EPV) para determinar si efectivamente esta actividad era la más beneficiosa o si era más conveniente la darle otro uso preferencial al borde costero, como en el caso de Viña del Mar, en el que la costa se destinó al uso turístico, permitiendo el desarrollo de la ciudad. Los resultados de ese estudio arrojaron que la actividad portuaria generaba ventas totales anuales por más de 300 millones de dólares y generaba casi 18 mil empleos, de los cuales casi 13 mil eran empleos directos, lo cual significaba que la actividad portuaria constituía el 19% del PIB de Valparaíso y alrededor del 18% de los puestos de trabajo en la comuna, cifras que difícilmente podría alcanzar otro tipo de actividad económica.
A continuación expuso Javier Valdivia, quien presentó “Análisis comparativo de las fuentes de datos de oleaje existentes para las costas de Chile”. Valdivia es alumno tesista de la Universidad Técnica Federico Santa María y trabaja en la Universidad de Valparaíso en el proyecto “Un atlas de oleaje para Chile”, trabajo que dio a conocer durante su intervención.
Valdivia presentó un avance del proyecto, detallando las fuentes de información (mediciones in situ y remotas y modelos matemáticos) y las bases de datos disponibles, señalando las comparaciones realizadas para determinar que modelos son más recomendables.
La jornada terminó con la exposición de Matías Quezada, quien fue el primer titulado de la carrera de Ingeniería Civil Oceánica en Santiago, en 2008. Tras trabajar seis años en la empresa canadiense en Baird & Associates, hoy se encuentra realizando un doctorado en Fluidodinámica en la Universidad de Chile. Su presentación fue “El ingeniero civil oceánico, ¿usuario o desarrollador de modelos numéricos?”.
Quezada profundizó en las aplicaciones típicas de los modelos numéricos y luego detalló los primeros desarrolladores para la ingeniería civil oceánica (creados desde 2012 en adelante), para terminar reflexionando si los modelos numéricos son trajes a la medida para los profesionales de esta área cuando se les solicitan productos o usos atípicos, como en dispersión de metales pesados, advección-difusión de contaminantes, plancton entrainment o suspensión de sedimentos por tuberías.
Este encuentro correspondió al tercer ciclo de conferencias “El ingeniero oceánico y su entorno marítimo portuario”, que es una iniciativa que desde el año pasado viene impulsando Sebastián Barrera, quien es alumno de la carrera en el Campus Santiago.

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