Campus Santiago

En esa oportunidad, presentó “Nuevos aportes para el análisis de conflictos sociales: Propuesta de un Modelo de Análisis en 360 grados", uno de los 20 documentos seleccionados para ser expuestos durante dicho evento. El académico –quien participó junto a otros especialistas de Brasil, México, Costa Rica y Colombia- tuvo muy buena recepción entre los asistentes.

Una de las motivaciones del modelo de análisis de conflictos en 360 grados “es incorporar a los actores que participan directamente de los conflictos, no desde una óptica cuestionadora o crítica de sus prácticas, sino más bien de invitarlos a ser parte del propio estudio de sus situaciones, de modo de lograr un nivel de conocimiento más profundo de sus conflictos; y propiciando que ellos sean los principales agentes de cambio en la resolución de sus problemas”, explica el magíster en estudios internacionales y máster en mediación, negociación y resolución de conflictos.

Las personas que asistieron a su exposición provenían de distintos países y manifestaron que la metodología propuesta les parecía aplicable a sus propias realidades sociales y organizacionales, lo que generó un fecundo intercambio de ideas y posibilidades de colaboración.

Conflicto en Colombia

El profesor Egaña vivió muy de cerca el plebiscito que se realizó en Colombia para ratificar el acuerdo de paz entre el Estado y las FARC, proceso impulsado por el Presidente Juan Manuel Santos (Premio Nobel de La Paz 2016). Sin embargo, la opción ganadora fue el “No”, lo cual introdujo una cuota importante de incertidumbre respecto de los avances para terminar con un conflicto que se arrastra por varias décadas.

Al respecto, comenta que “una de las cuestiones que me llamó la atención de este proceso fue el ambiente que existía en cuanto al triunfo holgado de la opción SÍ en el plebiscito. No obstante, en las relaciones directas que uno establecía con las personas se apreciaba que posiblemente existiría una alta abstención y que para muchas personas las condiciones del proceso no eran del todo conocidas ni claras, por lo que veían con escepticismo los resultados de la consulta”.

Explica que Colombia experimenta hace más de 60 años un alto nivel de violencia y conflictividad social, derivado de una serie de situaciones que no han podido ser resueltas de manera sistémica. “Independientemente del resultado del plebiscito, existe un consenso en la sociedad colombiana que es posible avanzar en la solución del conflicto social y existe la disposición de actores clave para que así sea. No obstante, la construcción de la paz en estas circunstancias, implica profundos cambios políticos y culturales en el modo de relacionarse, los que por cierto, solo pueden ser realizados en el mediano y largo plazo”, subraya Egaña.

Para entender el origen de las FARC, como el de otros grupos armados en Colombia e incluso en América Latina –dice- “hay que comprender el contexto de violencia que azotó a toda la región durante el periodo de la Guerra Fría, y de las particularidades del caso colombiano, iniciado con el asesinato del destacado político Jorge Gaitán en 1948, conocido como el Bogotazo, y que dio origen a un largo periodo que es caracterizado como la época de La Violencia, lo que por sí mismo explica la naturalización que tuvo la acción violenta en la sociedad colombiana.

A eso se debe agregar las graves condiciones de desigualdad y explotación que se daban fundamentalmente en el mundo rural colombiano, con lo que la formación de las FARC en la década de 1960 es, en gran parte, consecuencia de este contexto y de la validación que en algunos sectores tenía la acción armada”.

Enfatiza, además, que si bien el vínculo de las FARC con el narcotráfico no es algo que se pueda descartar, “es de conocimiento general que el poder del narcotráfico se ha enquistado no solo en estos grupos, sino que en todo tipo de organizaciones en todo el mundo”.

¿La Araucanía?

Sobre si en Chile podría aplicarse un modelo de 360 grados para avanzar, por ejemplo, en la solución del conflicto en La Araucanía, el profesor Egaña estima que aplicar esta metodología no sería suficiente para lograr ese objetivo. Pero sí podría orientar los esfuerzos para construir diálogos más fructíferos.

“Estimo que uno de los errores que han tenido las políticas de Estado, es que en ocasiones se han propuesto soluciones, sin siquiera entender las motivaciones, intereses, y posiciones que están incorporadas en las demandas de los involucrados. La experiencia internacional demuestra que solo se puede avanzar en soluciones, cuando todos los intereses han sido reconocidos; y con ello se puede avanzar en una resolución. Me parece que el foco debe estar puesto en escuchar a los actores sin formular juicios a priori”.

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