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El “Estudio sobre la realidad nacional en formación y promoción de mujeres científicas en STEM” (Sciencie, Technology, Engineering and Mathematics, por sus siglas en inglés), fue encargado por Conicyt y contempló encuestas en línea a 1.459 directivos, académicos y estudiantes de 134 programas de doctorado STEM de 19 universidades de todo el país, además de 26 entrevistas semiestructuradas y 7 focus group.

Este trabajo se desarrolló durante el segundo semestre del presente año y para ello la académica contó con la colaboración de Patricia Varela y Cecilia Robayo, sociólogas de la Universidad de Chile.

“Dentro de los principales resultados, destacamos que al identificar cuál ha sido el principal obstáculo durante la carrera académica, se observan interesantes diferencias entre hombres y mujeres. En el caso de los hombres, en todos los estamentos ellos identifican los recursos económicos como el principal obstáculo, mientras que en las mujeres los obstáculos varían dependiendo el estamento al que pertenecen”, explica la profesora.

En el caso de las estudiantes de doctorado -agrega- ellas al igual que sus compañeros mencionan los recursos económicos como principal obstáculo (con un 37,2% de las preferencias, seguida de la conciliación trabajo/familia con un 23,3%), mientras que las académicas seleccionan como primer obstáculo la conciliación con la vida familiar (con un 32,4%) seguido de los recursos económicos (19,3%). En cuanto a las directivas, la mayoría señala que no tuvo ningún obstáculo (39%), seguido del poco reconocimiento por parte de la comunidad científica (con un 31% de las preferencias).

En relación a la percepción acerca de si las carreras académicas de hombres y mujeres avanzan con igual velocidad, también se obtuvieron resultados interesantes para un análisis de género. En el estamento estudiantil, un 58,9% de las mujeres piensa que las carreras de los hombres avanzan más rápido, mientras que solamente un 26,2% de los varones piensa lo mismo. En el estamento académico, un 76,8% de las mujeres considera que las carreras de los hombres avanzan más rápido y un 40,4% de los hombres opina lo mismo.

Diferencias significativas

“Hay consenso en que la maternidad es muy difícil de compaginar con las formas actuales de evaluación académica, basadas en la productividad medida principalmente a través de publicaciones, y que en general no consideran los periodos de maternidad y crianza, y sus efectos sobre dicha productividad, lo que redunda en un enlentecimiento o estancamiento académico de las académicas que tienen familia”, plantea Berlien.

En relación a la percepción del trato proporcionado a hombres y mujeres en el mundo académico-científico, también se observan diferencias significativas entre hombres y mujeres. Frente a la frase “las mujeres y hombres son tratados/as por igual en todas las circunstancias”, un 38,5% de las directivas, un 41,1% de las académicas, y un 43,2% de las estudiantes declara estar “de acuerdo” o muy “en desacuerdo” con la afirmación, porcentajes muy bastante superiores a los de los varones (10,6%, 15,7% y 28,6%, respectivamente, para cada estamento).

Asimismo, frente a la frase “se promueve una cultura para la igualdad de género desde lo académico”, nuevamente son las mujeres, en todos los estamentos, quienes tienen una mirada más crítica respecto al rol que está teniendo la academia en la promoción de la igualdad de género. Así, un 46,2% de las directivas, un 45,9% de las académicas, y un 43,2% de las estudiantes, declara estar “muy en desacuerdo” o “en desacuerdo” con la frase, nuevamente con porcentajes más altos que los de los varones (22,8%, 21,5% y 28,3% para cada estamento respectivamente).

Muy en la línea del ítem anterior, un porcentaje no menor de mujeres declara haber sido cuestionada en sus competencias académicas por aspectos de su vida personal, siendo un 30,8% de las directivas, 35,7% de las académicas, y 39% de las estudiantes. Porcentajes muy superiores a los de los varones (10,5%, 10,2% y 17% respectivamente).

En relación a la vivencia de acoso, un 53,8% de las mujeres directivas, un 40,6% de las académicas y un 39% de las estudiantes declara que alguna vez ha recibido piropos o galanterías con alguna connotación sexual por parte de un superior jerárquico colega o compañero (en comparación a un 10,5%, 9,7% y 7,5% de los hombres por estamentos respectivos).

Políticas públicas

La doctora en Ciencias Económicas de U. Grenoble, Francia, comenta que con respecto a las acciones de políticas públicas propuestas que podrían reducir las brechas entre mujeres y hombres detectadas en el estudio, se pueden destacar varios aspectos.

Entre ellos, mencionó “la importancia de la voluntad y compromiso político de los actores relevantes, así como también la urgencia de generar primero acciones de sensibilización y educación al interior de las comunidades académicas y el país. Además, se deben profundizar las condiciones institucionales en favor de medidas de equidad, derechos y protección. Y, desde lo académico avanzar en nuevas formas de evaluación científica y considerar apoyos para investigadores/as madres/padres, toda vez que se entiende que es el niño o la niña quien tiene derecho al cuidado”, enfatizó Berlien.

 

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