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Dr. Gilberto Aranda: "No estamos al borde de una tercera guerra mundial"

Frente a los temores que provocan la tensión entre Estados Unidos y  Corea del Norte, el experto internacional Gilberto Aranda aterrizó este  riesgo afirmando que “no estamos al borde de una tercera guerra mundial.  Estamos entrando a una neo guerra fría cuyo principal elemento es la propaganda”.

Sobre los ataques ordenados por el gobernante estadounidense a Siria y  Afganistán y declaraciones sobre movimientos de portaaviones, el doctor Aranda explicó que son “demostraciones de fuerza” y que “Estados Unidos  está mostrando los dientes”, con el objetivo de retomar su protagonismo “como potencia cuasi hegemónica”.

La conferencia denominada “Trump y el nuevo orden mundial” fue  organizada por la Escuela de Negocios Internacionales y se llevó a cabo en el teatro del Campus Santiago de la Universidad de Valparaíso.

El académico planteó que se trata principalmente de una “guerra propagandística, ya que todos los involucrados –salvo Corea del Norte-  están de acuerdo en que el capitalismo es el sistema para llevar la economía del planeta y por lo tanto este no es el tema a discutir.

“Lo que está ocurriendo es una reorganización de las fuerzas, de los esquemas de influencia y del sistema. Estados Unidos quiere retomar su  papel de superpotencia y liderazgo cuasi hegemónico en lo militar para lo cual demuestra fuerza”.

En este nuevo orden mundial, otros poderes regionales están tratando de decir que son ellos los que tienen que ser consultados. “Lo que quiere Rusia es ser un interlocutor válido en el Medio Oriente y en la península asiática el interlocutor válido para Estados Unidos, sin lugar a dudas, es China”, puntualizó.

Las operaciones bélicas de Estados Unidos, prosiguió el especialista en Relaciones Internacionales de la Universidad de Chile, le han permitido al gobernante estadounidense resolver los serios problemas que marcaron el inicio de su gestión. A su juicio, “Trump inventó una guerra que de alguna manera solucionó un problema político interno y con sus aliados más cercanos de la falta de respaldo y apoyo”.

Aranda recordó que sus decretos antiinmigrantes contra ciudadanos de determinados países –que se movilizan principalmente por razones económicas- fueron bloqueados por la justicia estadounidense y, al mismo tiempo, su propuesta de reformar el sistema de salud también recibió la oposición del Congreso. Esto le provocó un “inmovilismo gubernamental”. Además, hubo voces de legisladores que lo amenazaron incluso con una acusación constitucional o juicio político para destituirlo, lo que hacía improbable que pudiera completar sus cuatro años de mandato.

“Estados Unidos ha vuelto a una política exterior tradicional con  adversarios históricos y con países calificados de “ejes del mal”, que en estos momentos son Corea del Norte, Siria e Irán. Pero cambió el factor tiempo. Bush, si bien utilizaba la diplomacia del cowboy, al menos se daba el tiempo de dialogar en las organizaciones internacionales. Trump, como buen político populista, no quiere dialogar. Quiere hacer. Por lo tanto, es el regreso del unilateralismo”, concluyó Aranda.

Tratados en revisión

Otro de los fantasmas que rondan la administración de Donald Trump es qué sucederá con los acuerdos comerciales suscritos por Estados Unidos con importantes bloques y países. Según Aranda, la estrategia basada en tratados de libre comercio se encuentra en revisión, como es el caso del NAFTA (Tratado de Libre Comercio del Atlántico Norte, integrado por Canadá, Estados Unidos y México), mientras en paralelo se refuerza la seguridad en las fronteras.

“El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica o TPP, que había sido liderado por Estados Unidos, en estos momentos está desahuciado”, ejemplificó. No obstante, no cree que el TLC que mantiene con Chile corra la misma suerte.



América Latina

Ante un mundo más incierto, dijo que América Latina debe tratar de fortalecer los foros regionales económicos y políticos para adoptar una posición común. Como ventaja en función de objetivos pacíficos, Aranda puso de relieve el Tratado de Tlatelolco, que prohíbe el desarrollo, adquisición, ensayo y emplazamiento de armas nucleares. En su opinión, incluso “es la hora de negociar con Bolivia”.

Sobre la crisis en Venezuela, describió que la reforma bolivariana de Chávez contenía elementos interesantes desde el punto de vista político, con instancias de mayor participación democrática y la posibilidad de un referendo revocatorio si los gobernantes perdían el respaldo.

Sin embargo, expresó que el gobierno de Maduro ha sido muy distinto y que la revolución bolivariana “se está traicionando a sí misma. Yo pensaba que el sistema venezolano era una democracia hasta que en algún momento le cancelaron las competencias a la Asamblea General. Eso se llama autogolpe. Aunque le fueron devueltas las competencias, persiste una crisis política y económica muy seria. Venezuela está entrando a un callejón sin salida”, afirmó.

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