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Marco Kremerman: “Chile es uno de los veinte países más desiguales del mundo”

El investigador de Fundación Sol Marco Kremerman advirtió que “Chile es uno de los países más desiguales del mundo”, donde las personas reciben mayoritariamente bajos sueldos y, por ende, están muy endeudadas. Pero este sombrío panorama no se visibiliza, explicó, porque hay una mirada hegemónica neoliberal que solamente tiene en cuenta el “crecimiento” o PIB e ignora otros indicadores que revelan profundas brechas y vulnerabilidades en el país.

Al respecto, comentó que los economistas neoliberales intentan hacer creer que “la economía es una ciencia exacta”, cuando “en realidad es una ciencia social, por lo cual hay muchos lentes para mirar la economía y siempre están presentes los juicios de valor, el poder y la historia".

Estos fueron algunos de los planteamientos que realizó Kremerman durante el foro "Economía con Enfoque de Derechos Humanos: una mirada crítica a la pobreza y la desigualdad”, que se realizó en el auditorio del Campus Santiago.

La introducción del invitado estuvo a cargo de Daniela Marzi, encargada de la Unidad de Igualdad y Diversidad de la UV, que organizó la actividad, mientras que la doctora Karin Berlien participó en los comentarios. Asistieron al foro el director del Campus Santiago, Carlos Bravo, estudiantes y funcionarios.

Desigualdad en datos

Kremerman dijo que se debe evitar la trampa de fijarse únicamente en el crecimiento y en promedios para evaluar la situación general de Chile. Considerando el PIB actual (cercano a los 300 mil millones de dólares) y la cantidad de población, “a cada persona le tocaría en torno 850 mil pesos mensuales. Pero esa no es la realidad de nuestros hogares, porque una cosa es crecer y otra cómo se distribuye esa torta. Chile es uno de los veinte países más desiguales del mundo”, de acuerdo al coeficiente de Gini.

El investigador explicó que el crecimiento económico no ha “chorreado” hacia abajo como plantean los economistas neoliberales. Detalló que la mitad de los trabajadores gana menos de 400 mil pesos y el 70% recibe menos que el promedio, que es 573 mil. En cambio, hay alrededor de mil 800 personas (el 0,01% más rico) que tienen un ingreso mensual per cápita superior a los 576 millones. Otro “récord lamentable”, agregó Kremerman, es que en Chile el 1% más rico concentra el 33% de los ingresos del país.

Bajos salarios y elevado endeudamiento

Por otro lado, la mayoría de los trabajadores en el país reciben bajos salarios y el principal efecto de aquello es que también están altamente endeudados. “Hay más personas endeudadas que trabajando: 11 millones versus 8,5 millones”. Asimismo, “hay 4,6 millones que están morosas, es decir, ni siquiera pueden pagar las cuotas de sus compromisos financieros", indicó el máster en Políticas del Trabajo y Relaciones Laborales.

Sobre lo anterior, el economista reflexionó que “no es lo mismo crecer pagando buenos salarios que dinamizar la economía con deuda”. Y citó el gráfico de un estudio del periodo 2003 y 2016, cuando mientras la deuda creció 9,8%, el PIB lo hizo en 3,8% y el ingreso de la ocupación (salario) 2,2%.

Sobre la pobreza, Kremerman dio a entender que la actual metodología de medición puede mover a engaño respecto de la real vulnerabilidad de las familias. Indicó que si bien hoy la cifra oficial de pobreza a nivel nacional es de 8,6%, si solo se consideran los ingresos del trabajo y las pensiones contributivas (sin pilar solidario), “la pobreza llega a un 29,4%, que es un valor muy alto”.

Las hipótesis de Fundación Sol que explican este cuadro se relacionan con un sistema impositivo que le permite a los más ricos acumular y no pagar impuestos, una matriz productiva poco diversificada y sin innovación (“estamos pegados en lo que hacíamos hace treinta o cuarenta años”), y un bajo poder de negociación de los trabajadores (por un bajo nivel de sindicalización) para que la riqueza se distribuya.

Respecto del rol del Estado en la economía, Kremerman también fue crítico. A su juicio, en los últimos años se ha caracterizado por amparar un "proyecto político de restitución del poder de clase o neoliberalismo que no solo descuida lo público, sino que da dinero para que los privados creen nichos", lo que ejemplificó con el Crédito con Aval del Estado, CAE.

La académica Karin Berlien enfatizó que no obstante hay derechos humanos consagrados por las Naciones Unidas hace más de cincuenta años que se vinculan con las condiciones económicas en que viven las personas (derecho al trabajo y a la sindicalización, entre otros), nuestro país ha hecho muy poco por cumplir sus compromisos. “Hay una brecha entre lo que hemos firmado y lo que observamos en el día a día”, dijo.

Reducción de horas laborales

En cuanto a la discusión en el Congreso por el proyecto para disminuir a 40 las horas laborales semanales, Kremerman sostuvo que la historia muestra que países como Estados Unidos u Holanda bajaron las horas de trabajo en los años setenta cuando tenían prácticamente la misma productividad que Chile por trabajador. En el país, en tanto, tampoco hubo un efecto dañino cuando años atrás se rebajaron de 48 a 45 horas semanales. Sin embargo, el investigador de Fundación Sol se mostró de acuerdo en la gradualidad cuando se trata de Pymes.

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